BAD HAIR = PELO MALO (ESPAÑOL)

Hace dos años tomé la decisión de dejar de desrizarme/alisarme el cabello. Esta decisión no fue instantánea, ya que he contemplando hacerlo durante años, tratando de armarme de valor y realmente dejar de alisar mi cabello. Después de 17 años, finalmente tomé la decisión y en junio del año 2015 fue la última vez que mi pelo fue desrizado.

La primera vez que alise mi cabello fue cuando tenía siete (7) años de edad. Todo el mundo alrededor de mí estaba deshaciéndose de sus afros, de sus pajones, del cabello incontrolable que tenían, y estaban reemplazando su pelo rizado con un “hermoso” pelo largo y lacio. Pelo que no se enredaba y que era fácil de ser estilado. Al ver a mis primas con su pelo lacio y largo, yo quería el mío de la misma manera. Yo quería tener el mismo pelo “hermoso” que ellas tenían y se convirtió en mi misión convencer a mi madre para que me permitiera alisar mi cabello. Fue difícil convencer a mi madre de dejarme alisar el pelo porque no vivía con ella durante este tiempo; ella me expresó recientemente que ella quería ser testigo de tal momento importante de mi vida y asegurarse de que mi pelo no fuese maltratado.

De alguna manera, mi persuasión funcionó y mi madre hizo todos los planes necesarios para que yo me alisara el pelo. Una de las buenas amigas de ella, que era estilista de cabello, fue la que me aliso el pelo por primera vez. No podía contener mi emoción, quería mi cabello liso como un niño quiere que los dulces exploten de una piñata. El día que pasé por el proceso de alisado del cabello, recuerdo que amaba mi cabello aún más y no quería nada que ver con mi pelo naturalmente rizado.

No fue hasta que me mudé con mi mamá al Bronx en el año 2002 que empecé a ver el pelo rizado por lo que es, hermoso. Fue entonces cuando empecé apreciar la belleza por más que el cabello liso. Pasaron los años y envidiaba a mis amigas que llegaban a la escuela con el cabello rizado y se mojaban el cabello a cualquier momento que quisieran sin preocupaciones. Me disgustaba y a veces me daban celos porque mi pelo estaba alisado y yo no podía simplemente mojármelo. ¿Y qué me dices de mis rizos? Bueno, nunca vi mis rizos. Cada vez que dejaba que mi cabello se secara al aire libre después de lavarlo, se convertía en un pajon lizo, sin forma alguna. Si uno o dos mechones de pelo mostraban signos de rizarse, tenia suerte.

Para ser honesta, no recuerdo si alguna vez le pedí a mi madre que dejara de alisarme el pelo cuando era adolescente. Lo que sí recuerdo, es querer dejar de ir al salón de belleza cada semana y alisarme el pelo cada dos meses. Simplemente no sabía cómo dejar de alisarme el pelo. Alrededor de mis 20 años busqué la información que nescesitaba, investigue en el Internet y las redes sociales y encontré artículos y videos que me proveyeron la información que faltaba. Habían mujeres que estaban compartiendo sus historias de cómo dejaron de alisarse el cabello y cómo sus hermosas mechas rizadas cobraron vida. Para mi consternación, no iba a ser un proceso fácil.

Después de pasar algún tiempo investigando y buscando maneras de cuidar mi cabello mientras pasaba por la transición de pelo procesado a natural, también conocido como transición de cabello procesado, ideé mi plan maestro. Iba a pasar un año sin alisarme el pelo y durante este año, yo iba a ir al salón de belleza reularmente para lavarlo. Recuerdo que mi estilista me apoyaba en dejar de alisarme el pelo, excepto que estaba muy en contra de que yo me cortara el pelo o me haga el gran corte.

Los primeros seis meses fueron los más duros, mi cabello natural y el cabello procesado estuvieron luchando por su territorio en mi cabeza. No podían llevarse bien y cada vez que me lavaba el cabello durante esos meses, la idea de abortar el plan y simplemente alisarme mi cabello recién crecido revivía, y tenia que acordarme de las razones por las que quería dejar de alisarme el pelo. Quería dejar de poner substancias químicas desconocidas en mi cabeza, detener los dolores de cabeza que llegaban cada vez que procesaba mi cabello, quería disfrutar de mi cabello natural una vez que este proceso termine. Quería aceptar mis raizes como mujer Afro-Dominicana, amar cada centímetro de mí misma, independientemente de las connotaciones negativas que he interiorizado de mi familia y mi cultura. En mis días no tan malos, acuerdo preguntarle a mi estilista mientras ella me desenredaba el pelo si debía cortarlo todo y dejar que mi cabello natural creciera libremente sin compromisos previos. A esto ella siempre dijo, no te lo cortes todavía, tu pelo sería demasiado corto y tu pelo es demasiado largo para cortarlo todo.

Después de seis meses de comenzar mi transición de pelo, fui a otra estilista y decidí cortar la mayor parte de mi pelo alisado. Me corte alrededor de un tercio de longitud de pelo, como cuatro ó cinco pulgadas de pelo alisado, lo suficiente para que mi pelo llegara a mis hombros. Mientras pasaba por todos estos cambios, mi madre me decía cosas como: “No puedo creer que estés haciendo esto”, “¿por qué no te dejas el pelo como está?”, “¿Realmente vas a caminar las calles con un pajón“, “No entiendo por qué estás haciendo esto, tu cabello está bien como está en este momento (alisado)”, y otras frases que no puedo recordar en este momento, pero entiendes el punto.

A través de todo, perseveré, no iba a dejar que las palabras de mi madre disiparan todo el trabajo que he puesto en mi transición de cabello natural y mi autoestima. Mi siguiente paso fue cortar todo mi pelo alisado. Mi objetivo era cortarlo en mayo del año 2016 y de alguna manera fui convencida por mi madre y tía de esperar hasta después de mi graduación. El siete (7) de junio del año 2016, una semana después de haber obtenido mi título de Maestría, fui ala peluquería y me corté el cabello. Por desgracia, todavía quedaban alrededor de dos a tres pulgadas de pelo alisado en mi cabeza, ese mes fue difícil, porque no me gustaba la forma en que mi pelo estaba, mi pelo se sentaba en mi cabeza como una mezcla de cabello liso y rizado, muy dañado y poco saludable. Quería cortar la mayor parte de mi cabello lacio como sea posible y un mes después estaba en el salón de belleza cortándome el pelo de nuevo. Desde entonces he recortado mis puntas cuatro veces, a lo cual mi hermana comenta que “no he permitido que mi cabello crezca”.

Sin embargo, veo el progreso y estoy muy contenta con los resultados. Al comienzo de esta trayectoria, no sabía qué esperar, sólo tenía fe y esperaba lo mejor, como cuando inicias una nueva relación. Yo no sabía todas las respuestas o todo lo que iba a sufrir con mi proceso de transición de cabello, aunque imaginaba mi cabeza llena de pelo naturalmente rizado. Lo que sí sé hoy es que estoy emocionada de donde estoy en el proceso de mi transición a pelo natural y feliz de tener una cabeza llena de cabello no procesado, natural, y rizado. Un año después de hacerme el gran corte, estoy escribiendo esto en celebración de mí misma y lo lejos que he llegado a lo largo de esta trayectoria.

Mi pelo todavía no está donde me gustaría que estuviera, al igual que cualquier relación, aunque no puedo esperar a ver todo el progreso que mi cabello hará en el próximo año. Como espero que cada día esta transición se vuelva más fácil con el tiempo, como ha sido hasta ahora, y que cada día que pase aprenda algo nuevo sobre mí y el tipo de persona que quiero ser. Aunque esta ha sido una trayectoria relativamente positiva, he entendido que esta transición de pelo es mucho más que un cambio de estilo de pelo, ya que esto es sólo un punto de vista de mi historia. Mi transición de pelo es un testamento en aceptar mis raíces, mi cultura, aceptar mi ADN y quién soy como una mujer nacida y criada en la República Dominicana. Esta transición me ha ayudado a librarme de los prejuicios, la opresión de belleza y de las mujeres porque son diferentes a lo normal.

Es importante entender que las mujeres con el pelo rizado han sido oprimidas durante siglos en la República Dominicana, como aquí en los EE.UU., y otros países alrededor del mundo. El cabello rizado representa una oscuridad no aceptada por muchos Dominicanos porque muestra nuestras raíces Afro-Dominicanas e Indígenas. Entender que tener la piel oscura o negra es vista como algo negativo en la República Dominicana, que cosas como ese negro feo, esa prieta/o (persona con piel oscura), esa greñuda, esa pajonua, esa Haitiana/o (refiriéndose a lo oscuro que la piel de una persona es) son todos insultos racialmente cargados y usados ​​para devaluar a una persona por su aspecto físico (recomiendo altamente la lectura de la Cosecha de Huesos escrita por Edwidge Danticat, para más contexto histórico sobre la historia de opresión en la República Dominicana).

Solía demostrar este punto de vista una vez, avergonzando a los que me rodeaban por su apariencia física, y era porque yo no sabía que era lo correcto. Yo repetía lo que solía oír a otros adultos mencionar, y copiaba lo que decían todos al igual que mis amigos y familiares. Menospreciaba aquellos cuyo pelo no era lacio como el mío y a las personas que eran más oscuras que yo porque “eran mala gente”, eran gente con la que no podía tener como amigos.

Estoy agradecida de vivir en un lugar donde todas esas ideas preconcebidas han sido desafiadas y donde me convertí en la persona que soy hoy. Estoy agradecida de haber reunido suficiente comprensión y conocimiento sobre el mundo donde puedo aceptarme a mí misma por lo que soy, y aceptar a otros también. Sin embargo, hay que entender que todavía hay mucho trabajo que tiene que suceder, no sólo dentro de mí, y los que me rodean, sino también en mi comunidad, en nuestras comunidades. Esta trayectoria me ha enseñado que sólo porque aprendí a aceptarme a mí misma por lo que soy, con mi pajón y todo, no significa que todos los demás lo harán. Para ser honesta, estoy bien con eso, porque al menos estoy caminando por la calle orgullosa de mis rizos, mostrándole a otras generaciones que el pelo rizado es hermoso. Que tu cabello puede contar innumerables historias sobre tus raizes, tu cultura, y sobre ti mismo, y nadie debe quitarle eso a ninguna persona.

UN LAPSO DE TIEMPO DE MI TRANSICIÓN DE PELO 

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Abril 2, 2016 – Antes

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Junio 1, 2016 – Antes

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Junio 11, 2016 – Gran Corte

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Julio 5, 2016 – Un Mes Despues del Gran Corte

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Mayo 20, 2017 – Estilo Actual

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Junio 17, 2017 – Estilo Actual

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